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  TÉRMINO DEL GLOSARIO correspondiente a:  T
Toxinas Formadoras De Poros (PFTs):
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Fecha de incorporación al glosario: 27-12-2012 Fecha de la última modificación: 27-12-2012
La imagen representa la estructura molecular de la alfa-hemolisina de Staphylococcus aureus. La molécula está formada por siete copias de la misma subunidad (destacada en rojo. Cada subiunidad muestra una prolongación formada por dos láminas beta, que unidas forman una estructura tubular que atraviesa la la membrana. El poro es visible en la vista superior.
Definición: Las toxinas formadoras de poros (PFTs) son complejos de naturaleza proteica, fabricados por ciertas bacterias para atacar a las células del organismo infectado. Este ataque se lleva a cabo mediante la formación de poros en la membrana celular.

Las toxinas formadoras de poros son interesantes desde el punto de vista clínico, ya que algunas de ellas parecen estar relacionadas con la especificidad del ataque bacteriano hacia células del sistema inmune. En este sentido, las toxinas formadoras de poros serían las herramientas que utilizan estas bacterias patógenas para interferir en las defensas del organismo.

 

Estructuralmente, se distinguen dos tipos de PFTs. El primer tipo, llamado alfa, forma estructuras basadas en hélices alfa para integrarse en la membrana celular. El segundo se denomina beta y forma estructuras basadas en láminas beta antiparalelas.

 

Las PFT-beta son quizá las más conocidas a nivel estructural. Estas toxinas son secretadas como monómeros solubles por la bacteria, los cuales forman estructuras multiméricas que se insertan en la membrana componiendo el poro. El proceso mediante el cual se produce la integración y ensamblaje del poro en la membrana aún no está del todo claro. Se postula que para lograr esto los monómeros deben sufrir un cambio conformacional durante la unión a la célula diana. Entre este tipo de toxinas se encuentran la alfa-hemolisina y la leucocidina Panton-Valentine (PVL), ambas fabricadas por la bacteria Staphylococcus aureus.

 

Cuando el poro se forma, la exquisita regulación de lo que puede y no puede entrar y salir de la célula se altera. Los iones y moléculas pequeñas, tales como aminoácidos y nucleótidos del interior de la célula fluyen al exterior, y el agua de los tejidos circundantes pasa al interior debido a la ruptura del potencial osmótico. La pérdida de importantes moléculas pequeñas por parte de la célula puede interrumpir la síntesis de proteínas y otras reacciones celulares cruciales. La pérdida de iones, especialmente calcio, pueden causar la activación o desactivación de vías de señalización. Por último, la entrada no controlada de agua en una célula puede provocar que la célula se hinche de forma incontrolable: esto provoca un proceso llamado blebbing, en el que grandes porciones de la membrana celular se distorsionan y ceden a la presión interna de la célula, causando en última instancia su ruptura o lisis.