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Un nuevo tipo celular para la saga Th2
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Fecha de Publicación: 30-12-2010
Fuente: Immunology: The expanding T(H)2 universe., Nature
Las Natural helper cells pueden ser estimuladas por las citoquinas IL-25, IL-2 e IL-33. Producen un perfil de citoquinas de tipo TH2 incluyendo IL-13 que induce la proliferación de linfocitos B en las placas de Peyer.
La distinción de dos clases de linfocitos “helper” o cooperadores es ya un clásico de la inmunología básica. En 1986 se describieron las clases Th1 y Th2 de linfocitos cooperadores, diferenciados en las citoquinas y chemoquinas que expresan. El patrón diferencial de expresión de citoquinas entre las Th1 y Th2 determina en gran medida las funciones que realiza cada una de estas clases en nuestra respuesta inmune. De forma muy general podemos decir que las Th1 intervienen en la respuesta inmune mediada por células, mientras que las Th2 son más importantes en la respuesta inmune humoral. Sin embargo, de cuando en cuando, aparecen otros tipos celulares que, atendiendo al patrón de expresión de sus citoquinas, pueden asignarse a uno de los dos subtipos. Tal es el caso de la clase Th2, cuyas propiedades son compartidas por varios tipos celulares distintos. De esta forma, nuestra idea de lo que es o no es Th2 ha pasado a de ser un concepto definido en un contexto celular único a otro más funcional. Un reciente trabajo ha detectado una población celular nueva que produce las citoquinas típicas de la clase Th2. Dicha población no está formada por células T, ya que carece de los marcadores típicos de este tipo celular. Los investigadores han llamado a estas células “natural helper cells”, por su proceso de activación similar a los linfocitos NK (natural killer). Estas nuevas células se encuentran en unas acumulaciones linfoides asociadas al tejido graso del mesenterio. Estas acumulaciones, denominadas FALC (de Fat-Associated Lymphoid Clusters), se encuentran repartidas cercanas a los vasos sanguíneos del mesenterio peritoneal. Esta localización permite a las “natural helper cells” su participación en las barreras inmunológicas del tracto digestivo. De hecho, los autores del trabajo ya han demostrado en ratones que las “natural helper cells” colaboran en la respuesta inmunológica contra parásitos induciendo la proliferación de células B en las placas de Peyer (cúmulos de tejido linfático situados en las mucosas del tubo digestivo y respiratorio). Las “natural helper cells” también son capaces de inducir la proliferación de las células B1. Estas células son un tipo de células B que residen en la cavidad peritoneal y fabrican anticuerpos contra los antígenos propios procedentes de la muerte celular programada de las células (apoptosis). Las “natural helper cells” son estimuladas por IL-33, una citoquina liberada en el proceso de muerte celular. Estos dos hechos hacen pensar que las células cooperadores naturales podrían ser las artífices de un mecanismo evolutivo de protección contra la autoinmunidad.