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La microbiota intestinal regula el desarrollo cerebral y el comportamiento
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Fecha de Publicación: 3-2-2011
Fuente: Normal gut microbiota modulates brain development and behavior., Proc Natl Acad Sci U S A
La microbiota intestinal suprime el “fasting-induced adipocyte factor” , lo que produce un aumento de la protein lipasa que conduce a un aumento de los triglicéridos en el tejido adiposo. A la vez la microbiota intestinal aumenta la absorción de polisacáridos que a nivel hepático aumenta la lipogénesis.
Es de sobra conocida la influencia del entorno para nuestro desarrollo durante los primeros meses de vida. Poco tiempo después del nacimiento, el digestivo de los mamíferos es rápidamente colonizado por una comunidad diversa de bacterias. Estudios previos han mostrado que este proceso es esencial para el normal desarrollo de un importante número de sistemas vitales, como la función inmunológica, el desarrollo de los vasos sanguíneos o el funcionamiento del hígado. Como muchos otros órganos, el cerebro se ve afectado por factores ambientales que experimenta el organismo al nacer. Algunas investigaciones han demostrado una asociación entre la infección con microbios patógenos tras el nacimiento y el desarrollo de desórdenes neurológicos como el autismo y la esquizofrenia. En este estudio, se ha investigado la influencia de la flora microbiana del aparato digestivo normal en el desarrollo del cerebro y su función. El equipo investigador ha comparado el comportamiento de ratones que han sido desarrollados con una microbiota normal con el de ratones criados en un entorno libre de microorganismos. Los experimentos demuestran que los ratones desarrollados sin gérmenes son más activos que los criados en condiciones normales, además de mostrar comportamientos que podrían denominarse arriesgados. Cuando estos ratones libres de gérmenes son expuestos a microbios en las fases tempranas de vida, su comportamiento al hacerse adultos se aproxima al de aquellos ratones criados a lo largo de toda su vida en condiciones normales. Sin embargo, si esa exposición de los ratones libres de gérmenes se realiza cuando son adultos, el comportamiento no se ve afectado y continúan actuando como si no hubieran sido nunca expuestos. Por tanto, los datos sugieren que hay un periodo crítico, muy pronto tras el nacimiento, durante el cual el desarrollo del cerebro y el comportamiento se ven afectados en el desarrollo posterior. El análisis de la actividad genética de los cerebros en ambos grupos de ratones revela diferencias en aquellos genes relacionados con el aprendizaje, la memoria y el control motor. Los datos sugieren que la colonización de la flora intestinal ha sido integrada evolutivamente en la programación del desarrollo cerebral, afectando al control motor y al comportamiento relacionado con la ansiedad. La microbiota intestinal también podría ser capaz de modificar la expresión de genes relacionados con el comportamiento arriesgado, o ser parte de ciertos mecanismos de alteración de las funciones cognitivas, observadas en pacientes con enfermedades gastrointestinales. En su conjunto, el estudio también apunta a que los cambios de comportamiento impuestos por la presencia de la flora intestinal podrían tener implicaciones en muchos desórdenes psiquiátricos.